En el mar la vida es más sabrosa
en el mar te quiero mucho más
con el sol, la luna y las estrellas
en el mar todo es felicidad

-La Sonora Matancera y Carlos Argentino,
En el Mar

No hay nada como estar en la playa.
Tirarte abajo de una palmera, comiendo un ceviche de pulpo acompañado por un Tom Collins es
un verdadero placer de la vida. Por esto, decidimos hacerle una oda al mar con cinco temas que nos interesan tanto como comernos un coco con chile
y limón bajo el sol: la música, el cine, la literatura, el arte, y -por supuesto- los mexicanismos.
Música: La chica del bikini azul
Científicos comprueban que quien diga que
no le gusta Luis Miguel, está mintiendo.
Esta electrificante canción fue escrita por Honorio Herrero, un personaje que ha sido olvidado
por la gente y quizás ni siquiera mencionado. Hace más de treinta años que gozamos de su creación,
y debemos agradecerle por habernos dejado
un himno tan sabroso y pegajoso, que, ni el Sol
de México, ni nadie, olvidará.
Música: La chica del bikini azul
Científicos comprueban que quien diga que
no le gusta Luis Miguel, está mintiendo.
Esta electrificante canción fue escrita por Honorio Herrero, un personaje que ha sido olvidado
por la gente y quizás ni siquiera mencionado. Hace más de treinta años que gozamos de su creación,
y debemos agradecerle por habernos dejado
un himno tan sabroso y pegajoso, que, ni el Sol
de México, ni nadie, olvidará.
Cine: Jacques Cousteau / The Life Aquatic
Wes Anderson le hizo un tributo al mítico explorador/biólogo/viajero/inventor/cineasta Jacques Cousteau, quien nació en
Saint-André-De-Cubzac, Francia. Su homenaje fue en forma de película, en el 2004, y es increíble.
Este traje de baño es en honor a estos dos pioneros admirables en sus campos.
PS: Hay una calle en la Bahía de Acapulco
llamada Jacques Cousteau.
Cine: Jacques Cousteau / The Life Aquatic
Wes Anderson le hizo un tributo al mítico explorador/biólogo/viajero/inventor/cineasta Jacques Cousteau, quien nació en
Saint-André-De-Cubzac, Francia. Su homenaje fue en forma de película, en el 2004, y es increíble.
Este traje de baño es en honor a estos dos pioneros admirables en sus campos.
PS: Hay una calle en la Bahía de Acapulco
llamada Jacques Cousteau.
Mexicanismo: Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente.
En esta vida hay que chambearle. Muchas veces se puede ir a favor de la corriente y todo sale bien, pero lo que realmente cuenta es cómo solucionamos cuando hay que ir en sentido contrario. Para llegar a donde queremos ir, tenemos que nadar hacia arriba un buen rato, para después disfrutar y dejarlo fluir.
Mexicanismo: Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente.
En esta vida hay que chambearle. Muchas veces se puede ir a favor de la corriente y todo sale bien, pero lo que realmente cuenta es cómo solucionamos cuando hay que ir en sentido contrario. Para llegar a donde queremos ir, tenemos que nadar hacia arriba un buen rato, para después disfrutar y dejarlo fluir.
Arte: Tamayo feat. Klein
El increíble artista oaxaqueño Rufino Tamayo tenía una pequeña obsesión con las sandías, mientras tanto el artista francés Yves Klein la tuvo con el color azul. No se sabe si se conocieron en algún momento, pero si hubieran colaborado, estamos seguros que hoy podríamos gozar sandías sabor azul con un poco de chile Tajín.
Arte: Tamayo feat. Klein
El increíble artista oaxaqueño Rufino Tamayo tenía una pequeña obsesión con las sandías, mientras tanto el artista francés Yves Klein la tuvo con el color azul. No se sabe si se conocieron en algún momento, pero si hubieran colaborado, estamos seguros que hoy podríamos gozar sandías sabor azul con un poco de chile Tajín.
Literatura: Moby Dick
Ishmael, el protagonista de la historia de Herman Melville, se iba al mar cuando el mundo real le pesaba demasiado, y nos gusta pensar que tenemos mucho en común con él. Su historia nos lleva a través del mundo del océano, de las ballenas, de los barcos y sus velas, dejándonos claro su amor por descubrir mares prohibidos y costas barbáricas, siempre en una búsqueda por aventura.
Literatura: Moby Dick
Ishmael, el protagonista de la historia de Herman Melville, se iba al mar cuando el mundo real le pesaba demasiado, y nos gusta pensar que tenemos mucho en común con él. Su historia nos lleva a través del mundo del océano, de las ballenas, de los barcos y sus velas, dejándonos claro su amor por descubrir mares prohibidos y costas barbáricas, siempre en una búsqueda por aventura.